El papel del Ejército en las constituciones de 1945 y 1956
Similitudes
- Ejército como institución esencialmente apolítica y no deliberante: Ambas constituciones buscaban establecer un ejército separado de la política partidista, que pudiera tomar decisiones políticas por sí mismo.
- Presidente como Comandante en Jefe de las fuerzas armadas: Ambas constituciones otorgan el mando supremo al presidente electo democráticamente, reforzando la idea de que el ejército está al servicio del Estado y del pueblo.
- Ejército con la función de defender la soberanía nacional e integridad territorial: Ambas constituciones destacan la importancia de las fuerzas armadas en la protección del estado contra amenazas externas e invasiones.
- Obediencia del Ejército a la Constitución: Ambas constituciones exigen obediencia de las fuerzas armadas dentro de los límites legales y constitucionales, sirviendo siempre al Estado y al pueblo.
Diferencias
- Inclusión del orden público: En la Constitución de 1956 se declara la inclusión del orden público como función del ejército, la cual busca justificar la intervención militar en situaciones de disturbios civiles y oposición política.
- Servicio militar obligatorio: En la Constitución de 1945, el servicio militar prestado por los ciudadanos guatemaltecos era de carácter obligatorio, característica retirada en la Constitución de 1956.
- Obediencia a órdenes ilegales: En la constitución de 1956 se aborda claramente que ningún empleado o funcionario militar está obligado a obedecer órdenes si hacerlo conlleva cometer un delito.
- Jurisdicción de los tribunales militares: En la Constitución de 1956 se establece que los tribunales militares tendrían jurisdicción en delitos cometidos por miembros del ejército, por lo que ningún civil podría ser juzgado en dichos tribunales.
Análisis Crítico:
Este cambio coincidió con el auge del autoritarismo tras la Contrarrevolución de 1954. La Constitución de 1956 no solo legalizó un papel más activo del Ejército en la vida pública, sino que también detalló con mayor precisión su estructura, mando y jurisdicción. Aunque esto podría haber buscado profesionalizar la institución, en el contexto político de la época sirvió para fortalecer aún más el poder militar.
Aunque ambas constituciones afirmaban que el Ejército debía ser apolítico, lo cierto es que durante la segunda mitad del siglo XX Guatemala vivió varios golpes de Estado y una fuerte presencia militar en la política. Todo esto muestra que, más allá de lo que dice la ley, el poder que se le otorgó al Ejército en 1956 contribuyó directamente a su protagonismo en la vida nacional durante décadas.
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